La identidad empresarial es lo más parecido a la marca empresarial. El trabajo o los servicios son el producto, la especialización es la identidad y la identidad es la marca . Estamos hablando de valores intangibles cada vez más importantes para las organizaciones. Sin embargo se cae en el error frecuente de creer que la identidad es la imagen de la empresa. Es cierto que la identidad y la imagen corporativa son interdependientes: no puede haber identidad sin una imagen asociada y tampoco se puede hacer hacer una identidad sin una imagen asociada. Sin embargo la identidad va más allá de la importantísima imagen.
Podríamos decir que la identidad es el conjunto de hechos que diferencia a una empresa de otra y que por ello la caracteriza, o sea su especialidad. La identidad de Coca-Cola no le viene sólo de su imagen o su logotipo sino del conjunto de acciones y servicios que comunica y ofrece a los usuarios y que le son propios.
¿Y todo esto qué tiene que ver con el coaching? Pues por que para lograr una buena identidad y posteriormente una buena reputación que convierta a las empresas en éxitos es necesario un autodescubrimiento y aquí es donde entra el coaching. Las empresas tienen que tener visión, misión y valores como punto de partida. La visión empresarial es a donde quiero llegar, lo que quiero conseguir en el futuro, mi meta; la misión es el para qué quiero hacerlo y cómo lo voy a hacer; y los valores son los principios impulsores del proyecto. Las buenas empresas son las que tienen un para qué.
Hace poco escuché unos estremecedores datos de una encuesta que revelaban que el 70% de los empresarios españoles no tiene claro el para qué de su empresa más allá de ganar dinero. Y claro si no hay un para qué de la empresa ya de los valores o de transmitir sueños ni hablamos, claro. Y esto se transmite a los clientes y a los usuarios cada vez más ávidos de sueños hechos realidad, de valores, de calidad y de ética. (Ya hablaremos otro día de la unión de coaching con responsabilidad social empresarial)
El coaching va a facilitar el proceso de mejora que una empresa quiera acometer para pasar de la normalidad a la excelencia y se empezará con la definición de la visión, la misión y los valores. Desde aquí lograremos construir una buena identidad o marca, valor intangible absolutamente necesario para el éxito empresarial.
Este es un guest post por Alejandro de la Vega
Director de sost4 | email: aleveor@sost4.com
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